3 Casos reales para economizar en propinas




Estas 3 personas que hoy presento no son ni de lejos casos aislados de gente pudiente capaz de economizar en gastos de agradecimiento por los servicios prestados, estos 3 casos  para ahorrar en propinas, son reales, y una vez mas se cumple el dicho popular.

Los que mas tienen son los que menos dan.

Caso 1

Miranda fue a uno de esos restaurantes donde tienes aparcacoches.


Pues al llegar allí parecía el mejor y mas recatado sitio que jamas miranda había visto. Nuestra protagonista para no desentonar ni un ápice, le entrego las llaves del coche con el propósito de que se lo aparcara cuidadosamente.

Al salir, después de haber disfrutado de una hermosa velada, el chico muy atento y asintiendo con la cabeza, como agradecido de antemano por la propina que esperaba, le extendió la mano. Miranda agarro las llaves de su coche y marcho.

Se fue del lugar muy agradecida por el trato, comentando con su pareja que volvería.

Miranda soy aquel aparcacoches, si vuelves te pincho las 4 ruedas.

Miranda volvió al lugar donde juraron pincharle las 4 ruedas y la de repuesto, pero esta vez dejo propina antes de cenar. Que raro, ¿quieren saber como?

Su pareja después de cenar siempre dejaba propina, pues en esta ocasión Miranda aprovechando un despiste de su novio, agarro la propina del platillo para economizar y recupero la del aparcacoches.

Miranda soy el camarero de siempre, si vuelves te escupiré en el solomillo con reducción de Pedro Ximenez.

Conclusión.
Miranda no paga es su novio, y cuando no tiene mas remedio que pagar lo hace con dinero ajeno.

Miranda soy Pedro Ximenez, como me escupan te retuerzo el intestino grueso.

Pedro Ximenez después de sus reducciones.

Caso 2

Lentejas, un amigo de la infancia con muchas pecas en la cara, de ahí su nombre, es un listillo que tiene una curiosa afición.

Colecciona fotos con estatuas humanas.

Recuerdo con cariño nuestros paseos por la Rambla de Barcelona cuando estos inmóviles empezaban.

A mi amigo le hacían mucha gracia, ya desde pequeño recuerdo la primera vez que vio a una de estas estatuas humanas.
Me decía; ¿Oscar son de verdad?, y para comprobarlo les hacia cosquillas con una pluma de paloma.

Un día en uno de nuestros paseos, se hizo una foto con una estatua torero. El hombre de avanzada edad, le dedico unos pases a mi amigo, y cuando acabo la faena, se quito la montera para que le dejara propina. Lentejas respondió con el mismo gesto pero con su gorra nike.

Hay que tener cojones para hacerme esto a mi.

Lentejas soy el torero, me he quedado con tu cara cabrón, donde te vea te ahostio, que pareces una morcilla de arroz.

Lentejas volvió al lugar donde juraron ahostiarle, pero esta vez dejo propina. ¿Quieren saber como?

Antes de hacerse otra foto con aquel torero me enseño un billete de 500 pesetas, y me pidió algo suelto con la escusa de que me lo devolveria ahora mismo.

Se hizo su foto y aun lo estoy esperando.

Lentejas te espero en la calle.

Caso 3

Justino es un gran consumidor de comida a domicilio, y a todos los repartidores que llegan les pregunta lo mismo.

Justino es de los que deja propina, pero como el siempre dice conviene estar informado sobre las cantidades que tiene que dar.

Una vez un chico le llevo un pizza a casa cuyo precio era de 13.90€, Justino después de pagar con 3 billetes de 5€, le dijo al chico:

¿Cual es la cantidad de propina que se acostumbra a dar en estos casos?


 
El chico muy emocionado a la espera de recibir la propina adecuada, le dice:
Es voluntario señor, pero suelen dar 1€ mas o menos, aunque mi jefe dice que con 10 céntimos es suficiente.
Muy bien chico, pues toma 10 céntimos, que por una vez creo que los jefes tienen razón.

Justino soy aquel repartidor de pizzas, la próxima vez que valla a tu casa, prometo servirte tu pizza con extra de mocos.

Justino volvió a llamar, pero esta vez, para que no volvieran a mandar al mismo chico a su casa, alegando que el repartidor le había pedido una propina como recomendación de su jefe, y que estaba barajando la posibilidad de acercarse al local con una pareja de agentes para formular una reclamación.


Es difícil de creer, pero ese mismo día, el encargado de la tienda se la entrego personalmente, y no solo eso, se disculpo en nombre de la empresa, y no le cobro el pedido.

Tampoco le dio propina.


2 comentarios:

Felipe Rodríguez dijo...

Ja ja ja Y es que la propina es un tema delicado y hasta puedes terminar con uno que otro enemigo, el ingenio ante todo para escapar de estas situaciones.

Óscar Sánchez dijo...

Lastima que este tipo de articulos no sean muy visitados, pues disfruto mucho escribiendo este tipo de cosas.

El torero de la foto, en 2010 estaba en pamplona, en la popular fiesta de los sanfermines, ahora no se donde estará...

Es triste ver a un hombre tan mayor pedir en la calle, no crees.

Gracias amigo, como siempre un abrazote desde España.